30 de noviembre de 2007

no habrá esperanza.

Ganapanes, así los llamaba Pío Baroja. Eran tipos que desde su pedestal se dedicaban, hoy sucede exactamente igual, a adular a quienes todo lo tienen, a contar las virtudes del gran capitalismo, a servir sin sonrojo alguno a los poderosos como fieles recaderos y sobre todo, y con gran profusión; a escupir a aquellos que molestan y atentan contra sus intereses y cuando no a escupir (lo vemos todos los días con Venezuela, Cuba, Bolivia, Irán) directamente a aniquilar pueblos enteros por la vía de la guerra, el hambre, la miseria... Iraq es el último ejemplo. Sin embargo es curioso observar como países con gobiernos miserables, autocráticos y fascistas donde los derechos humanos simple y llanamente no existen no son cuestionados por nadie. Los grandes "pensadores" que tradicionalmente han defendido a las capas sociales más desfavorecidas han desaparecido del mapa. Dicho de otro modo se han pasado al otro lado, al del bienestar a instancias de quienes les pagan. Por estos lares lo hemos visto en demasiadas ocasiones. Los buenos son buenos y los malos son malos y aunque parezca que siempre ha sido así lo cierto es que se ocupa un lugar en función de quien gobierne, opine, dicte, esto ultimo muy al uso. Y hoy el dinero lo justifica todo. La libertad sólo es la coartada. La última mentira para maquillar un estadio en el que nadie es lo suficientemente libre excepto para escoger aquello que nunca podrá pagar. Hoy la mayoría de los políticos sólo son meros representantes de las multinacionales, y la prensa, la llamada prensa libre, sus recaderos. Si no despertamos no habrá esperanza.

29 de noviembre de 2007

ANTE LA OQUEDAD



Si ya venía observando la constatación de lo que ya me temía, ahora toca cuantificar la cantidad ingente de mensajes que nos ponen sobre aviso. Parece que por desgracia el hecho viene cuajado, por lo que su perspectiva nos deja ya hablar de ello y denunciarlo, o quizás la urgencia de hacerlo. Lo que no sé qué es peor, si la constatación y su denuncia o la admisión de los hechos. Ante ambas soy algo escéptico, pero hay vías muertas donde ubicarse y montar la parranda.

Son muchos los que avisan en breve espacio de tiempo, por ejemplo Vicente Verdú (sociólogo entre otras cosas), nos hace llegar o nos (de)(a)nuncia en diferentes formatos, pero en este artículo en concreto, titulado ‘El actual imperio de la ausencia’ donde dice, entre otras cosas, que “...la falta, el vacío, la vaciedad, se reúnen en una atmósfera de ausencia que, como una angustia fina, recubre la actualidad del espacio y ralentiza la acción”. Y añade en otro párrafo: “...crece la fantasía de una felicidad basada en la variedad, la aventura simulada y la surtida composición del tiempo libre. Libre u ocioso, desocupado o vacío. Así, el tiempo ausente (de trabajo, de obligación) va convirtiéndose en el ámbito más propicio para conseguir el simulacro de un yo más o menos diferente o tuneado. La briosa construcción de la identidad a partir del trabajo se suple con el diseño flexible de un personaje capaz de ser modulado por sus consumos y contraconsumos, los logos y los no-logos o anti-logos”. En otro momento habla sobre la muerte y el vacuo: “¿La muerte? La muerte no. La ausencia es un sucedáneo de la mortalidad y ya no morimos, nada muere, sólo se sufre el mal de la obsolescencia y queda arrinconado o ausente. Se habita, en fin, sin la tortura del duelo, sólo entre la angustia que no sobrepasa la náusea benévola, aunque constante”.

José Vidal-Beneyto (periodista), en otro artículo viene a aumentar el panorama desolador con respecto a la dirección hacia donde vamos: “...la malversación simbólica del hábeas ideológico de lo que llamamos pensamiento único, al que el social-liberalismo ha convertido en la única vía practicable de la política convencional al uso. Corpus cuyo eje central es la consagración del individuo-sujeto, que exige la desaparición de todos los actores políticos colectivos, en beneficio de la sola entidad común concebible, la de una sociedad de individuos libre y autosuficientes sin más obligaciones que consigo mismos”.

Qué hacer, pues, entre los que buscamos la belleza comprometida como sustento, para, de alguna manera, aferrarnos a lo eterno. Según Emilio Lledó (filósofo) “necesitamos disponer de unas pocas ideas claras y distintas, que nos sirvan para orientarnos en la selva de comunicaciones y discursos en la que vivimos. Para orientarnos en materia de pensamiento”. Palabras que rescata Manuel Cruz (catedrático de Filosofía) en aras de reconocer la “oquedad en la que habitamos, la nada que nos constituye”. Por lo que fundamenta que debemos “atrevernos a soltar lastre, a desprendernos de la carga de banalidad, estupidez y mentira que tantas veces pasa –especialmente en el mundo de hoy- por conocimiento. Y al igual que la vida se sustancia, según algunos, en un largo aprendizaje de la muerte, así también podríamos afirmar que la genuina sabiduría no es otra cosa que el largo aprendizaje del desconocimiento.”

Alexander Kluge (escritor, cineasta, etc.) piensa en alto que “...es difícil hacer converger todas las cosas importantes. Saber responder, sin amedrentarse ante la desproporción entre el poder de la sociedad y el poder del individuo –sin mentir, sin engañarse-, es un gran arte. También Albert Camus parece que se apunta, pero desde su articulo ‘Los Almendros’ de 1950; que como todos los textos llenos de sabiduría aguantan en el tiempo. En él decía “Este mundo está envenenado de desdichas y de torpezas y parece complacerse en ellas. Está entregado por completo a ese mal que Nietzsche llamaba espíritu de torpeza. No le tendamos la mano. Es inútil llorar sobre el espíritu, basta con trabajar por él. Pero ¿dónde están las virtudes conquistadoras del espíritu? El propio Nietzsche las ha enumerado como enemigos mortales del espíritu de torpeza: Según él, son la fuerza, el carácter, el gusto, el “mundo”, la felicidad clásica, el duro orgullo, la fría frugalidad del sabio. Tales virtudes son necesarias más que nunca y cada cual puede elegir la que le convenga. Ante la enorme magnitud de la partida de juego, que no se olvide en todo caso la fuerza de carácter. No hablo de ésa a la que en las tribunas electorales acompañan los fruncimientos de cejas y las amenazas. Sino de la que resiste todos los vientos del mar en virtud de la blancura y de la savia. Esa es la que, en el invierno del mundo, preparará el fruto”.

Como parece, la oquedad viene desde antiguo, pero por desgracia ahora está mas adentro de nosotros que nunca.

26 de noviembre de 2007

NARIS [a quien corresponda]

Naris, naris, e naris,
Naris que nunca se acaba,
Naris, que se elle deseaba
Fará o mundo infeliz;
Naris, que Newton não quiz
Descrever-lhe a diagonal;
Naris de massa infernal,
Que, se o calculo não erra,
Posto entre o sol e a terra
Faria eclypse total!

M. M. du Bocage

19 de noviembre de 2007

EQUINOX

 Alguien ensaya sobre el andén unos pasos de baile, un tren se pone en marcha y ese alguien le da alcance y se sube con elegancia de bailarín, y nada más se sabe porque es el tren quien importa. El maquinista, un ser supremo, deja que vaya cogiendo la marcha adecuada, y ya nada es lo mismo. La carencia de un ritmo nada veloz y de prisa anuncia la falta de destino, tampoco importa. El saxo tenor de Coltrane se enrosca para siempre en un deslizar delicioso y todo lo que ocurre dentro y fuera son ya los destellos de luces de neón, del alumbrado y algún semáforo, que en rojo anuncia su paso. A veces la oscuridad es nítida en esos fraseos a mitad del viaje, donde sólo hay pequeños brillos que escapan del instrumento. El resto, pone justo lo necesario para sellarlo todo con el marchamo de absoluto. El destino es la muerte y no concibo mejor ‘banda sonora’ para alcanzarla. Y My Favorite Things como epitafio o viceversa.

12 de noviembre de 2007

muerte en la tarde

que no era un toro sino un chico de 16 años cuyas ideas no sólo no hacen daño a nadie sino que además dignifica el ser en esa tierna edad en la que aún los pensamientos, que no los sentimientos no han terminado de hornearse. Un chico antifascista muerto a manos de la miseria que el energúmeno vomita puñal en mano, de la codicia de creer que sus actos mejorarán la mierda de mundo que le toca vivir; que los suyos han contribuido, como nadie, a espolvorear por los cuatro vientos y latitudes. También en Italia: un poli dispara su arma de forma "accidental" y un tifosi cae muerto. Como tantas veces a un lado un vulgar asesino. Al otro lado un inocente.

8 de noviembre de 2007

LUCES

Quién se encargue de poner la luz a esta ciudad hace bien su trabajo. Desde que puse el pie no se ha parado de iluminar por encima de lo previsto contrastándolo todo como si fuese de oro. Pero estos fuegos de artificio lo mejor que tienen es cómo dan paso a las sombras de la noche. Ahí, los raíles son pura plata que marcan las sendas hacia oscuras bocas que lo engullen todo en cualquier esquina. A quien dobla esos hierros con tanta precisión, también ha de felicitarse.
Lo que pensé era una casa de algún privilegiado, con su jardín en patio y palmera de atalaya, resulta ser un hotel casi de soslayo. Rica sensación, que al descubrir las intenciones, me sentí inmensamente bien de saber la justa medida, como uno de esos oasis que no salen en las guías. Y es que así se llama.
En el café ‘British Bar’ el tiempo se estira como el chorro de una fuente de barrio. Y alguien más sabe que todo lo que pasa a escasos centímetros del suelo, es coto privilegiado de un señor que limpia botas, encorvado como un grifo, de mirada casi hueca; que seguro esconde un almanaque manoseado y nulo de los días que pasan. Quién pudiera arrebatarle esa caja llena de remaches.