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20 de julio de 2015

Quiosques de LSB

 
La vida en los quiosques de Lisboa es una extensión de sus habitantes. En verano relucen por todas partes, de diseños y colores diversos, recogidos en un largo o al final de una travessa. Ofrecen refrescos y aperitivos para refugiarse del sol, observar la tarde, bailar forró o apaixonar-se en sus miradouros nocturnos. Esta ciudad, tan apegada al invierno y al desgarro, de colinas torcidas y fachadas de pueblo, se entrega a sus esplanadas estivales con un sosiego de patio de vecinos. Si te alejas del barulho del Bairro Alto hay terrazas frondosas -Praça das Flores- donde una adolescente y su padre se sientan a leer poesía y los extranjeros casi guardan silencio. El tono quedo, el susurro, porque lo contrario dan ganas de tirarlo al Tajo, fuera del paréntesis. [ LORENZO BENITEZ CORNEJO ]

6 de octubre de 2013

UN MANGO FRIO · Lorenzo Benitez Cornejo



Para leer escuchando a Bill Evans: "Peace Piece"

http://www.youtube.com/watch?v=Nv2GgV34qIg



Un mango frío, ligeramente dulce, y la noche como una platea. Hay veces que la ciudad se lo calla casi todo a estas horas. Ocurre raramente, pero sucede. La sientes como rendida en sus butacas en torno al escenario; incrédula, harta o hueca. Sencillamente cansada. No hay luces de cruceros en el puerto. Las sirenas de los buques se alejaron. El borracho en el escalón de una entidad bancaria en el paseo de Canalejas sigue dormido. Él sigue su peligro. Y ese murmullo de corazones latiendo en silencio, como una olla de peregrinos, todos dispuestos a descansar de nosotros mismos. Es un teatro de nubes de otoño con sonido de grillos. Aquí solemos perder el Norte por la ausencia o la fuerza de los vientos. La vida se rige por los aires, no por la brújula. Quizá por eso somos tan sensibles a los rachotes de levante como a la plomiza y seductora calma chicha. Esas lagunas, como plateas, que uno se bebe a medianoche con un mango frío y ligeramente dulce en los labios.

 

14 de octubre de 2011

SEPTIEMBRE





                            El infinito es un ocho tumbado
                            el ocho un cruce de piernas
                            un bucle de tijeras
                            un tango que busca
                            porteña primavera
                            otoñal Europa
                            los hemisferios se tocan
                            se alejan
                            en pasos eternos
                            números de baile
                            bienvenidas las estaciones
                            y sus milongas


[Lorenzo Benítez Cornejo]