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16 de mayo de 2012

hoy decido

pero no voy allí a saberte,
pues entonces dame
lo que sabes, sin mirarme
-como la hoja redacta su formato-,
porque no vengo a tu solar a despedirme,
tesoro escondido entre mis pliegues.

hoy decido el alma que me pongo,
maquillo de inusitada la experiencia,
dejo aflorar las calmas y defensas,
manejo con apego las improntas.

transito, desde el aire,
cosas vanas,
adquiero ese rango que me merma,
la noche lo resuelve y tu me callas,
hoy decido que me importas.

11 de noviembre de 2011

7 de noviembre de 2011

RETORNO DE LA VOZ - DAVID MORELLO CASTELL



                          Vivo lejos
                          y hay días en que vivo
                          más lejos.
                          El sol destempla el aire.
                          Nuestra luz entre nubes también.
                          No hay nada tan desabrigado
                          como un banco de madera a la deriva del asfalto,
                          sin píos, sin la algarabía, sin el calor de los años.
                          Un páramo de la quietud.
                          Qué aliviador es el abrazo de los párpados
                          qué necesario.
                          Llegan entonces las olas tontas,
                          lágrima a lágrima,
                          para inundar de calidez lo que nos falta.
                          Y la manta de dos por uno ochenta,
                          arrinconada pero dispuesta, nos  viene a socorrer
                          y a guarecernos de tanta lejanía,
                          de tanto sol a oscuras.

[Presentación del poemario 'Retorno de la voz' de David Morello - Miercoles - 9 de Noviembre (19:30), en el Café Comercial [Rincón de Don Antonio] - Glorieta de Bilbao - M A D R I D ]

9 de agosto de 2011

SENSACIÓN



‘...Acepto el fracaso, me pongo el impermeable, la boina; frente al espejo, agradezco a Julita el secreto –cualquiera sea el secreto suyo que da origen al que compartimos-, antes de apagar la luz culpo a Julita por el poema y le atribuyo los cuatro versos que acabo de escribir.




Y yo la, lo pierdo doy mi vida./
A cambio de vejeces y ambiciones ajenas/
cada día más antiguas, suciamente deseosas y extrañas./
Ir y no lo haré, dejar y no puedo.

Mientras bajo la escalera me convenzo de que la culpa es de aquella parte de la estupidez de Julita que no llega a cubrir el amor ni la locura, aquella parte que no le pertenece pero morirá con ella, inseparable; lo que le agregaron e impusieron los padres, este aire cándido y provinciano, las amigas, mi hermano muerto, yo mismo y mi manera inadecuada de quererla. ...’

[de JUNTACADÁVERES – J.C. Onetti]

1 de julio de 2011

Muerte sin fin - JOSÉ GOROSTIZA [ fragmento ]

Un minuto quizá que se enardece
hasta la incandescencia,
que alarga el arrebato de su brasa,
ay, tanto más hacia lo eterno mínimo
cuanto es más hondo el tiempo que lo colma.
Un cóncavo minuto del espíritu
que una noche impensada,
al azar
y en cualquier escenario irrelevante
con el vuelo del pájaro,
estalla en él como un cohete herido
y en sonoras estrellas precipita
su desbandada pólvora de plumas.
Mas en la médula de esta alegría,
no ocurre nada, no;
sólo un cándido sueño que recorre
las estaciones todas de su ruta
tan amorosamente
que no elude seguirla a sus infiernos,
ay, y con qué miradas de atropina,
tumefactas e inmóviles, escruta
el curso de la luz, su instante fúlgido,
en la piel de una gota de rocío;
concibe el ojo
y el intangible aceite
que nutre de esbeltez a la mirada;
gobierna el crecimiento de las uñas
y en la raíz de la palabra esconde
el frondoso discurso de ancha copa
y el poema de diáfanas espigas.


26 de febrero de 2011

MARISCAL



Tengo unas ganas tremendas de ver la película Chico & Rita de Fernando Trueba y Javier Mariscal. Se juntan dos temas que me gustan, dos estilos que me apasionan, la música cubana fusionada o derivada en el jazz de los cincuenta y el mundo visual de Mariscal, en este caso y sobre todo. Desde que me dedico a esto de la publicidad su estilo ha sido uno de mis reconfortantes placeres estéticos. Su cosmos un envidiable territorio al que me acerco siempre que puedo. Me asombra esa capacidad de distorsión, siempre con un pie en el suelo, y el otro en un fantasioso espectro de colores y formas. Esas formas blandas  (que no: http://www.youtube.com/watch?v=M8xfzsjB2jI)  que me recuerdan a cierta estética particular de la infancia. Creo que lo voy a pasar como un demente.  [En este anuncio no publicado de finales de los ochenta ya estaba influenciado por el universo Mariscal. Collage hecho con papeles de colores].

7 de febrero de 2011

BAUDELAIRE




Parece que Baudelaire dijo esto: 
'El verdadero héroe es el que se divierte solo'.
También parece que dijo:
'Emborrachaos de vino, de pecado o de virtud, pero emborrachaos'.

28 de enero de 2011

UN EMPUJÓN


De vez en cuando los dientes erraban el tallo y mordían las palabras. Un jugo dulzón le resbalaba hasta el cuello. [J.C. Onetti - Tierra de Nadie]

2 de noviembre de 2010

FESTINA LENTE [ Apresúrate despacio ]


Tengo la suerte de poseer este libro gracias a la inestimable grandeza y hermosa amistad de Rosa Lopes que me lo regaló poco antes de mi marcha de Lisboa. Es un compendio de fotografías en blanco y negro, casi todas ellas de personajes que imagino dentro del círculo de conocidos y amigos de Cartier-Bresson. Un compendio de miradas que muchas veces parece que van a empezar a hablarte. 

Pero aprovecho la imagen para recordar a Rosa, porque no hay vez que ejerciendo una panorámica de lo que supone esa ciudad para mí, no salga en alguna parte su tranquila y dulce presencia. Gracias también para Diana, Nuno, André y Paulo. Obrigado.

‘Isto sinto e isto escrevo’.

[Samuel Beckett · Truman Capote · Jean Genet]

20 de octubre de 2010

El póster de Koldo



Estaba navegando por este ficticio lago que me has traído de los USA en esta oscuridad de día que tenemos hoy, mientras inauguraba la taza ‘Alcapone’. Y me preguntaba qué cantidad de historias estaban sucediendo en el momento del clic en tan sólo un centímetro cuadrado de la fotografía. Quizás en tan sólo un píxel haya una que merezca la pena contar. Bajo el embaucador atardecer, en los reflejos, está el espejo con capacidad de deshacerlas todas. Un circulo vicioso como el que ha dejado la taza en una esquina del póster. Bueno no, no es así, pero me apetece hacerlo. En cuanto pueda colgaré este skyline memorioso. Gracias Koldo.

8 de octubre de 2010

3 de abril de 2009

No quiero saber de Art Pepper


Ya no recuerdo quién coincidía conmigo que el mejor concierto de aquellos años, incluyendo a Miles Davis, había sido el del saxofonista Art Pepper. Con sus patillas y aspecto de profesor rural, hizo sonar aquello cuando todavía no había oscurecido dando a la cosa casi un aire de ensayo, donde las luces artificiales no lo ayudaron en absoluto. Lo veo en un primer plano, muy adelantado con respecto de sus acompañantes de los cuales no recuerdo nada, como un sueño; corrían los años 80. Desde entonces le tengo una gran simpatía. De vez en cuando se queda entre mis discos de cabecera y abuso de él dejándolo que suene mañanas enteras o el día completo. No sé bien qué tiene el bueno de Art que lo hace diferente de los Mulligan, Thompson, C. Adderley, Coltrane, Getz, Gordon o Rollins. Oyéndole parece que se divierte siempre y que hasta cuando improvisa parece que va de broma, pero seguro que no era así. Su música comienza en un punto de la línea y se apea en otro, como quien coge el tranvía en marcha y todo eso.
Así que decidí un día no enterarme de la vida que tuvo Pepper y conformarme con saber solo datos como en qué año esta editado tal disco y con quién se hacía acompañar y poco más; ya hace algún tiempo que murió. Con lo esencial en lo musical ya me basta. Porque una vez que me adentro en las historias, como lo he hecho con otros, su música comienza a sonarme diferente. Es así y no lo puedo remediar. A Art Pepper le he perdonado la vida como si fuera un gladiador en mi pequeño circo de jazz.

4 de marzo de 2009

LUCES 6


Lenta pero sin pausa, tras una aparente normalidad, la doca de Alcantara va dejando paso a una explanada donde en un breve futuro se alzarán edificios inimaginables de contenedores. Quizás oculten la virtual línea del horizonte que perpetra ese mecano gigante, el puente 25 de Abril. Allí por donde ciertas tardes de otoño he visto caer el sol desde el jardín del Museo Nacional de Arte Antiga (MNAA). Hubo firmas para parar la burrada pero la demoledora excavadora trabaja sin descanso. Todo tiene su fin, incluso esos emocionantes, devastadores, épicos y efímeros ocasos.

Renato Martins viste de traje negro con corbata rosa pálido que remata con nudo ancho. Es un lunes donde nada toca celebrar. Todo lo contrario. Asisto, pues, a una escena en el que el cruce de manos es un catalogo de estados de ánimo. Nerviosas, sudorosas, templadas, preocupadas, novedosas, expectantes. El cambio de mes ha dejado al descubierto toda una insurrección interna, traiciones, cruce de sables, miradas y comentarios de todo tipo. Todas las luces y penumbras humanas en un universo tan aparentemente pequeño y hastiado como el oficio de portero. Por eso, Renato Martins a sus 62 años, cuando creía que lo había visto todo, asiste con sus mejores galas a la farsa. Él lo sabe. Mientras se toma un moscatel de un trago me dice: no quiero que me vean como a un simple portero, soy una persona. Durante todo el día ha sido el más elegante, el mejor vestido, el más digno de la rua Poço dos Negros.

Tarde pero a tiempo decidí entrar no hace mucho en la Cinemateca Portuguesa. Todo su envoltorio tiene aires de cine, se respira cine de otros tiempos pero está puesto al día, claro está. Qué sensación más agradable recuperar esos comienzos de las películas con sus cortinas de la R.K.O, la Paramount o la MGM en blanco y negro sobre un salpicado de cabezas silueteadas en la inmensidad de una sala oscura. O las historias mismas allí vertidas en su formato original. El placer de sentir algo ya fuera de lo terrestre. Al salir, siempre ese bocado lumínico y de postal de la rua Mouzinho da Silveira bajo el arco de neón, iluminada como para una secuencia de gánsters en automóvil. De ahí, después del guiño, vuelvo para casa en medio de la noche por esas calles herméticas al paso del tiempo con una sonrisa boba que no sé cómo quitar.

[Hoy hubiera cumplido mi padre 92 años. Seguro que es una buena luz allí donde esté.]

20 de febrero de 2009

Campaña Morrocotuda


Tengo que echar un vistazo a esto de las mejoras del blog. Había capturado esta imagen en mi viaje anterior con mi Leika 327 y he intentado ponerla en donde aparece el Aventurero con su avioneta, pero sale muy pequeña. Luego he querido poner un vínculo al texto Viajes Morrocotudos en el post de abajo y na de na. Así que dos por el precio de uno. Vean la increíble campaña que se está haciendo de este blog vecino.

Desde la rampa [3]


Qué contentos nos pusimos todos cuando nos anunciaron que íbamos a despegar de verdad. Se ve que el proyecto de simulacro está necesitado de financiación, por lo que nos habían cedido para unos ensayos de puesta a punto en esos paseos turísticos para ricachones a la estratosfera. El día señalado, creo recordar, fue un jueves porque es cuando mi amigo me manda un SMS con los números de la primitiva. Así que por fin salimos de aquel hangar pero llevando encima toda la mandanga de los trajes espaciales y todo eso. La lanzadera no estaba muy lejos y después de las fotos oficiales donde no sé por qué nunca salgo, estábamos cada uno en su puesto con el cometido de hacer de pasajeros siderales; lo que no estaba nada mal después de tantos días de mirar por una ventanilla y ver un cosmos de plató mas falso que los billetes de Mortadelo. Por fin íbamos a ser astronautas de verdad. Tengo que reconocer que cerré los ojos entre el estruendo y los primeros treinta kilómetros, cosa de segundos, pero qué bonito cuando los abres y ves todo aquello desde esa altura. Pero ya me dolía el cuello de tanto mirar para mi lado después de una hora de navegación y dos vueltas al planeta, cuando se nos coloca otra nave en paralelo y desde la cabina, un tipo con gafas y otro sin afeitar, nos hacen unas señas como que debíamos parar o algo así. Qué cara de susto se nos puso a todos, pero mucho más cuando Holmmer, que iba atrás del todo, va y dice ¡pues no vamos con la puerta mal cerrada! Así que gracias a los interestelares de Viajes Morrocotudos, qué tíos, porque de no ser por ellos estábamos ahora como chatarra espacial en alguna que otra órbita.

6 de febrero de 2009

Onetti y el jazz [1]


“Lentos brotes se hinchan y crecen, enlazan los muebles, frotan los rincones con sus enormes ojos ciegos. Nosotros, la mañana, el aire que fuiste meciendo en la noche, la mano perdida en la sábana, el pezón vinoso y replegado, todos somos tu sueño.
“Flotamos suaves y veloces, murmurando ansiosos nombres de Dios, largos ruegos obscenos, palabras violentas y unos secretos que estaban rezagados y acabamos de encontrar; somos angustias, bocas redondas de pescados, luna escamosa, arenales, rutas, y el hombre de negros anteojos que asoma desde el piso treinta y saluda con su revólver y el fresco manojo de lilas, la vieja sala embrujada con el bronce sucio de los candelabros, el piano desdentado y amarillo, el traje de baile perdido en el diván y la alfombra de extraviados dibujos con su vieja mancha de sangre y el esqueleto de una rosa, aplastado.
“Pero otra vez cae rota la mano que alzaba hasta su hombro, tu mejilla, tu labio pesado y mustio. Porque quería contarte que han pasado cosas, tantas cosas en la vida y que, sin embargo, nada, nunca pasa nada.” [fragmento del capítulo XXX del libro TIERRA DE NADIE de J.C. Onetti]

16 de enero de 2009

Desde la rampa [2]


Según el calendario secuencial que domina el retablo de pantallas de la falsa sala de navegación, hoy estamos en el día doscientos sesenta y siete de este símil de vuelo a Marte. Se supone que estamos de vuelta a casa, pero Holmmer, el extraño compañero de módulo, tuvo un repentino ataque de ansia en esos días en que nos anunciaron por megafonía que nos iban a dejar salir en el vértice del ‘viaje’, es decir, cuando se supone que tocábamos el planeta y comenzáramos a dar la vuelta. Nada, estirar un poco las piernas allí, por el hangar donde hacemos el paripé las veinticuatro horas del día metidos en esa estructura que hace de nave. Así que Holmmer -el tripulante más completo hasta el momento en todas las analíticas- y su ataque de ansiedad hicieron cuestionar todo el proyecto. Yo no daba crédito cuando le vi coger un extintor y lo lanzaba al cuadro de mandos mientras insultaba a todo el mundo. No hacía ni dos minutos que me acababa de enseñar, todo contento, el tatuaje que lleva en una nalga mientras me hablaba de los planes que tenía para después de la cosa; cuando veo que me guiña un ojo, se levanta, va hacia el oficial de guardia y lo abofetea como en las películas. Luego fue lo del extintor y seguido, las alarmas, los técnicos, enfermeros y médicos. ¿No quedamos que era una nave que estaba en pleno viaje? Pero mejor así, porque quise levantarme y acudir a calmarlo, y casi desmantelo yo también, con todo el asunto de cables y gomas que estaban conectados a mi cuerpo, todos los cachivaches de medición que en ese momento estaban aportando que tenía los mismos parámetros que Dandy, un ratón blanco que es muy simpático y nos hace mucha compañía.

16 de diciembre de 2008

LUCES 5


Quien da la mano es un adolescente con la efusividad de lo ritual, quien la recibe es el otro que percibe amistad en lo convenido, e imagino que, en lo que debe ser, en lo que ello implica y sobran las palabras. Ellas se besan siempre que llegan al encuentro, una por una, aunque igual no alcancen los catorce años. Este gesto novedoso para mí, retrata un cuajo difícil de igualar por donde se visten estos seres humanos. Esa parte jacarandá de la que hablo en otras LUCES. Yo no recuerdo haber dado la mano hasta bien entrado en la ‘mayoría de edad’ y menos a mis amigos, nada más verlos. Ahora, me vengo dándoles abrazos.

En un parco intercambio de datos voy viendo que se cierran comercios y negocios, pero el que más me ha dolido ha sido el del guarnicionero a dos pasos del ascensor de Bica. La primera vez que avisté tan curioso lugarbalcão de parecido aspecto, un señor llevaba las cuentas en un ambiente que me recordó aquellos bancos en las películas del oeste instantes antes de ser atracados. Todo estaba como amarrado a un pasaje de Faulkner en Luz de Agosto. No hace mucho, crucé la calle para ver un papel escrito a mano pegado a los barrotes de la puerta cerrada, aquello anunciaba la próxima apertura de una loja chinêsa. Por qué dudé en obtener en su día el cinturão que tanto me gustaba.
el sol entraba hasta media estancia, contraluz que abnegaba el tiempo y el polvo en suspenso sobre la tarima de madera más vieja y desnivelada que mi antiguo cuarto de juegos. Al fondo, tras un

Haciendo tiempo en una terraza interior del aeropuerto, me disponía a despedirte, amigo David, camino de tu casa en Madrid. Después de una corta pero intensa visita, estábamos en ese instante donde se aprovecha para decir lo que siempre une y reforzar todas aquellas frases hechas, que se nos habían instalado durante la estancia, con el fin de arrancar alguna sonrisa. En uno de los silencios, te pusiste a canturrear casi por lo bajo Txoria Txori, sin ningún enlace con lo transcurrido hasta ese momento, sin saber que a mil kilómetros expiraba su autor, Mikel Laboa. Al acabar de cantar, seguido pronunciaste unas palabras a modo de premonición, y que yo había recogido en un trozo de mantel, un viernes que nos vino a visitar a la mesa mientras comía con su amigo Luciano y el bueno de Carlos: ‘el tiempo siempre está de controversia’. También apunte estas otras: ‘magnífica ostentación’. Al día siguiente me mandaste un correo electrónico:

Mi querido Mon,
ando triste. Los pájaros, para ser pájaros, vuelan. Y yo te cantaba con voz de señuelo la otra tarde en el aeropuerto -también allí vuelan los pájaros de acero- un atisbo de canción en euskera. La canción hablaba de un pájaro -Xori-, pero esto tú ya lo sabes bien. Mikel Laboa murió ayer por la mañana.


Sé, amigo, lo que te gustaba su música, su poesía y su egon (estar); pena de no haberle escuchado uno de sus chistes. Boa viagem senhor Laboa e obrigado.

26 de noviembre de 2008

obra en el blog



Me decís algunas/os que no habéis llegado a ver (fijado) en los cuadros que están al final de la página (abajo del todo), cosa que hago cada vez que cuelgo algo mío, o sea casi todas las veces. Por eso, esta vez he hecho un montaje con los últimos y aquí os los traigo. En fin, son lo que son, pedazos o retales de ese magma en el que me he convertido. Visiones y ensoñaciones a través de la luz y las formas, que a mí me tranquilizan y me envuelven. Procuro que sean pequeños poemas visuales, muchas veces traídos desde lo breve, lo fugaz y lo casual a modo de improntas; otras no tanto y están más elaboradas. Espero que os gusten o al menos, no me mal-digáis.

30 de octubre de 2008

PARACAIDISTA PARTICULAR

en esa mirada que desdobla
en finas catas el amor,
allí fui a donar nervio y
coordenadas donde hacer pie;

en el pormenor de sentirme nada,
en esa perpendicular del aire,
dejé ser lo que tú querías,
y me vine abajo en derredor;

descenso apaciguado y tenso,
tardes visionando valles,
momentos difíciles de desiertos,
me guarecí de ningún lamento,
pues si soy de caer maltrecho,
me levanto raudo
y admito,
que con llegar a tu hambre
es suficiente;

porque un día fui
paracaidista
en tu solaz conciencia de barbecho
mientras se tramaban,
en mi caída,
noches lujuriosas
de nulo viento.

(Escóbados, 26 Sep 08)